Introducción a la novela

Nils Vincent Chesterton vive en la zona gris de una ciudad que sobrevivió a la Gran Catástrofe. Obediente al sistema social, su vida discurre entre el trabajo en la fábrica, unos pocos recuerdos que araña al olvido y algunos sueños. Una ilusión prestada cambiará su manera de entender la vida.

lunes, 28 de junio de 2010

Veinticinco : Marrón


No las tomes. Le dice Antón, dejando caer las palabras. No lo hagas. Repite ahora con firmeza. Pero Nils Vincent Chesterton no puede hacerle caso en algo así. Y manteniendo la mirada en los ojos de Antón, casi en un desafío, traga de un golpe, con la ayuda del líquido proteínico, la vitamina de color marrón.

No sabe descifrar esa mirada de Antón, tan nueva. No sabe que es lo que éste siente. Si es ofensa, tristeza o dolor. Sólo puede pensar, cuando Antón se va con la mirada baja sin despedirse de él, que le ha decepcionado.

Así que, Nils Vincent Chesterton mete sus dedos en la garganta y se provoca un vómito viscoso. Ante el ruido de la arcada y la cascada de líquido y las pastillas sin disolver que caen al suelo desde la boca de Nils, Antón gira la cabeza y, al ver la escena, corre junto a él. Mirando a un lado y a otro, recoge los restos reconocibles de las cápsulas y los mete en un bolsillo.

Estás loco, qué has hecho, le dice Antón sonriendo a Nils, quien, extrañado de sí mismo por su acción impulsiva, se relame los labios sintiendo un sabor asqueroso en la boca y una alegría sin nombre en su, ahora vacio, estómago.

Te espero hoy a las seis delante de las Religiosas Naturistas. ¿Te parece bien? Y una sonrisa vale como respuesta.

[Leer capítulo Veintiséis : Tom y Eva canturrean]

1 comentario:

Anónimo dijo...

La imagen, muy representativa del mundo actual de Nils. A ver como seran las imágenes del nuevo mundo que Nils parece estar a punto de descubrir...ji, ji...